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Vino viejo en botellas nuevas….

Recientemente, el nombre PSSM2 (Polysaccharide Storage Myopathy 2) ha sido rebautizado como MIM (Muscle Integrity Myopathy) en los países de habla alemana por la empresa que ofrece las pruebas genéticas correspondientes.

La prueba genética es muy controvertida desde el punto de vista científico; ya en 2020/21, los estudios demostraron que los genes analizados, por desgracia, no tienen nada que ver con el cuadro clínico histopatológico de la PSSM2.

El nombre MIM no se refiere a una prueba genética modificada que reconozca otras variantes o una nueva enfermedad, sino simplemente a una adaptación del nombre. Pretende expresar el hecho de que en estas miopatías no se produce una acumulación de glucógeno (azúcar) en el músculo en todas partes, como sugiere el nombre «PSSM2». En cambio, también pueden estar presentes fibras musculares dañadas o fibrillas musculares, junto con un retraso en la regeneración tras el entrenamiento, como en la MFM (miopatía miofibrilar), o podría ser un síntoma de regulación defectuosa del calcio en el músculo, como en la RER (rabdomiólisis de esfuerzo recurrente).

Sin embargo, las correlaciones entre las pruebas genéticas y las distintas miopatías no han sido validadas o, si lo han sido, los datos aún no se han publicado. Por consiguiente, aún no se ha podido demostrar que las variantes genéticas ofrecidas o las mutaciones detectadas en ellas codifiquen la MFM, la PSSM 2 o la RER.

Por tanto, las pruebas genéticas que se ofrecen siguen siendo las mismas. Además, todavía no se ha publicado ninguna validación científica de estas pruebas que demuestre que están relacionadas con alguna de las miopatías mencionadas. Esto no cambia aunque le pongas un nombre nuevo.

El patrón oro para detectar estas miopatías es y sigue siendo una biopsia, es decir, una muestra de tejido extraída del tejido muscular y analizada posteriormente en el laboratorio. De todas las miopatías del caballo, sólo la PSSM1 puede demostrarse sin lugar a dudas mediante una prueba genética.

Si no desea realizar una biopsia, también puede comprobar si su caballo padece una de estas miopatías o si los síntomas mejoran con el tratamiento adecuado.

Laura Krimmel
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