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El hecho de que se critique repetidamente a la esparceta como pienso para caballos no es ninguna novedad. La novedad, sin embargo, es que se dice que tiene un impacto negativo en la salud de la tiroides debido al aumento de las necesidades de yodo. En efecto, los tiocianatos, citados a menudo, pueden contribuir a aumentar la excreción de yodo. Sin embargo, los tiocianatos pertenecen a las denominadas sustancias ubicuas, lo que significa que se encuentran en todas partes. Todas las células animales y fluidos intercelulares contienen tiocianatos y uno de los mayores productores son las células hepáticas (1). Por tanto, en el curso de la evolución, el organismo ha encontrado formas de hacer frente a ciertas cantidades, pues de lo contrario los mamíferos ya se habrían extinguido.

Ya en la década de 1990, los estudios demostraron que los tiocianatos en el rango fisiológico no inhiben la captación de yodo en la glándula tiroides; como mucho, había pruebas de que se estimula ligeramente (2,3). Sólo se produce un aumento de la excreción de yodo y esto sólo se convierte en un problema si los animales no reciben alimentos minerales (4,5,7). Los piensos minerales comerciales suelen estar enriquecidos con una cantidad equilibrada de oligoelementos, entre ellos el yodo, normalmente en forma de yodato cálcico. De este modo se garantiza el suministro e incluso un mayor contenido de tiocianatos no conduce automáticamente a una carencia de yodo.

Además, hasta ahora sólo se han detectado tiocianatos en las semillas de alfalfa, por ejemplo, que está muy estrechamente relacionada con la esparceta. En cuanto la semilla germina, estos tiocianatos se descomponen, de modo que no se detectan niveles significativos en la planta adulta. La digestibilidad y el contenido en tiocianato de las semillas de alfalfa desempeñan un papel en la nutrición humana, donde las semillas de diversas plantas se utilizan cada vez más como nuevos alimentos, especialmente en dietas vegetarianas o veganas (6).

En los caballos, sin embargo, se alimenta la parte aérea de toda la planta, por lo que ya no hay problemas con los tiocianatos. A veces se señala que las plantas enteras, como la colza o la mostaza de campo, también contienen glucosinolatos y, por tanto, tienen un efecto negativo sobre la glándula tiroides. Los glucosinolatos pertenecen a los glucósidos cianogénicos, que pueden influir significativamente en la función tiroidea y se descomponen en tiocianatos en el organismo (6).

Sin embargo, si estudias un poco de botánica, te darás cuenta de que la esparceta, al igual que la alfalfa, pertenece a la familia de las leguminosas, mientras que la mostaza de campo y la colza pertenecen a la familia de las brasicáceas. Se trata, pues, de diferentes familias de plantas que, en consecuencia, también tienen ingredientes muy distintos. Las Leguminosae («flores de mariposa») incluyen plantas capaces de colonizar en sus raíces las llamadas bacterias de los nódulos.

Éstas ponen el nitrógeno a disposición de la planta, lo que hace que todas las Leguminosas tengan un contenido muy elevado en proteínas. Esto se aprovecha tanto en la nutrición como en la alimentación: los productos derivados de la soja, las habas y los guisantes se utilizan como sustitutos de la carne ricos en proteínas. La alfalfa o esparceta se utiliza con éxito en la alimentación animal desde hace siglos. Las Brassicaceae («plantas crucíferas»), por su parte, son las plantas de la familia de las coles. Esto incluye la colza y el brócoli. Como probablemente a nadie se le ocurriría alimentar a su caballo con brécol crudo, no hay que preocuparse por los glucosinolatos que contienen las brassicáceas en la alimentación de los caballos.

Más información: «La esparceta es perjudicial para los caballos porque los taninos dificultan la absorción de minerales» ¿Es eso cierto? o Sanoanimal Podcast #3 Esparceta para caballos: ¿buena o venenosa?

Fuentes:

1) Carlson et al: Volume dilution of sodium thiocyanate as measure of extracellular fluid volume in the horse, Am. J. Vet. Res. 1979

2) A. Kramer et al: Estudios experimentales y epidemiológicos sobre la interacción del tiocianato y la función tiroidea. En: Z ges Hyg. 36, 1990, pp. 383-387.

3) Virion et al: Opposite Effects of Thiocyanate on Tyrosine Iodination an Thyroid Hormone Synthesis, European Journal of Biochemistry, 1980.

4) Schoene et al: Evaluation of linseed feedtuffs (ground linseed, solvent extracted linseed meal) with growing pigs – feed value, thiocyanate and thyroid hormone status, AGRIS 1997.

5) Dunn y Dunn: Update on Intrathyroidal Iodine Metabolism (Actualización sobre el metabolismo intratiroideo del yodo), Thyroid, 2004.

6) Malinow et al: Semillas de alfalfa: Efectos sobre el metabolismo del colesterol, Experiencia, 1980

7) López-Rodríguez et al: Effects of the Glucosinolate Sinigrin in Combination With a Noniodine Suppelemented Diet on Serum Iodine and Thyroid Hormone Concentrations in Nonpregnant Mares, J. Equine Vet. Science, 2020